


LOS PRISIONEROS - LO MEJOR DEL ROCK LATINO
Sello: EMI Music Publishing – TDV8146
Serie: La Mejor música de los 80
Formato: CD, recopilación
País: CHILE
Edición: 2008
Género: Latino
Estilo: Rock Latino, synth pop, pop rock
ESTADO DEL PRODUCTO
Cover : Impecable
Disco : Impecable
TRACKLIST
1 |
EL BAILE DE LOS QUE SOBRAN |
5:48 |
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2 |
DE LA CULTURA DE LA BASURA |
3:10 |
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3 |
QUIEREN DINERO |
5:16 |
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4 |
EL ES MI ÍDOLO |
4:20 |
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5 |
PA PA PA |
3:22 |
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6 |
POR QUE NO SE VAN |
3:02 |
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7 |
WE ARE SUDAMERICAN ROCKERS |
3:37 |
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8 |
MUEVAN LAS INDUSTRIAS |
4:09 |
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9 |
MALDITO SUDACA |
2:18 |
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10 |
QUE NO DESTROCEN TU VIDA |
4:14 |
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11 |
POR QUÉ LOS RICOS |
4:57 |
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12 |
INDEPENDENCIA CULTURAL |
4:35 |
Formados en 1983, Los Prisioneros pertenecen a una generación tardía en la oposición a Pinochet, a la que se sumaron en hitos como la campaña por el No en el plebiscito de 1988. Son la voz de los ochenta, dicho en palabras propias. Desde antes, a partir del mismo 1973, fueron otros nombres los que iniciaron la resistencia cultural a la dictadura, y pagaron por eso un costo brutal en persecución, censura, exilio, tortura y muerte. Hay una diferencia entre ese escenario y la situación de 2001, año de la reunión del grupo. Ahora también iban a encarnar un sentido crítico, pero con opciones impensadas la primera vez. Si en dictadura les habían negado gimnasios regionales para actuar en giras y fueron pasados por alto con descaro en radios y el Festival de Viña pese a su arrastre indiscutible, en 2001 el trío dio sus conciertos de reunión en el Estadio Nacional e hizo más historia en el citado festival viñamarino. Era, para usar un lugar común, que no un cliché, una deuda que saldar. Había entonces una historia de canciones de la que hacerse cargo antes de escribir nada nuevo. Para los dos conciertos de regreso en el Nacional fueron ciento ochenta mil personas las que llegaron a escuchar y cantar en vivo que Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos y que no necesitamos banderas ni reconocemos fronteras; o que somos mil perros tras un hueso, esclavos de los pesos, y que lo estamos pasando muy bien y qué importa el costo, como si fueran sido predicciones de los años ochenta para la transición; o que ella no es una mujer para amar sino un enemigo al cual doblegar, y que eres ciudadana de segunda clase porque Dios así lo quiso y porque Dios también es hombre; así como se preguntaron por qué los ricos tienen derecho a pasarlo tan bien y constataron que a otros dieron de verdad esa cosa llamada educación. Los que tenían edad suficiente sabían todo eso desde años antes, pero corearlo en dos estadios nacionales llenos fue una vivencia inédita, negada hasta entonces, tras haber escuchado en ese mismo estadio éxitos radiales de gente como Bon Jovi o Cyndi Lauper que nos decían tanto menos sobre nuestras vidas. Con semejante catálogo previo Los Prisioneros hicieron en 2001 algo que sólo ellos podían. Apuntaron ese repertorio de verdades al corazón de la industria, al menos al de la industria del entretenimiento, que no es poco decir. Desde entonces vimos a un Jorge González cantar y hablar con rotunda claridad en escenarios tan literalmente espectaculares como los de la Teletón y el Festival de Viña, 98 7. Recrudece hasta que rompe espacios de los que se valió para correr el riesgo de cuestionar a los poderes empresariales y políticos, a los medios de comunicación o a lacras sociales como el chovinismo nacional en años en que ya se asomaba el racismo de la casa ante las corrientes migratorias. Ante miles de personas en vivo y frente a millones por la televisión, Los Prisioneros subvertían el escenario y tomaban por asalto el primer plano con las canciones como herramienta de agitación.
Extraído de RECRUDECE HASTA QUE ROMPE: 2019 David Ponce